lunes, 14 de julio de 2014

Ensamble Spirituosi, quinteto de alta calidad artística

Este grupo se presentó por primera vez en República Dominicana, a beneficio de la Fundación Nido para Ángeles y el Patronato Dominicano por la Danza, en una producción de Mónika Despradel y Dunia de Windt.

El quinteto Ensamble Spirituosi  integrado por tres hermanas dominicanas, Nathalie (soprano), Evelyn (flauta) y Nicole (cello) Peña-Comas, además de los guitarristas Damien Lancelle, francés y Jonathan Bolívar, venezolano, presentó un maravilloso concierto la noche del miércoles 9 en la sala Máximo Avilés Blonda del Palacio de Bellas Artes, concitando elogiosos comentarios de los presentes, por su alta calidad artística.
El grupo desarrolló un rico programa basado en temas latinoamericanos y europeos, elaborados con ingeniosos arreglos musicales e impactantes recursos sonoros. Inició con la interpretación instrumental de las danzas típicas dominicanas Sarandunga, Guarapo y Yuca, de nuestro Julio Alberto Hernández, con arreglos de Juan Carlos Paniagua.
A partir de entonces se integró Nathalie, quien interpretó Ninfa del Alma, de Bienvenido Brens, y Alma llanera, de P. E. Gutiérrez. Luego el grupo presentó de forma instrumental la pieza Menino, de S. Assad, así como tres canciones francesas: La papillon et la fleur, Au bord de l’eau y Mandoline, de G. Fauré. Entonces volvió de nuevo Nathalie, con su singular versión de la inmortal Granada, de Agustín Lara.
La segunda parte abrió con Aria (Catilena), de Bachianas brasileiras No.5, de  Héctor Villalobos, en formidable arreglo de Damien Lancelle. Continuó con las danzas típicas dominicanas Chenche y Mangulina, de J. A. Hernández. De nuevo se integró la soprano Nathalie, quien interpretó El día que me quieras, de Carlos Gardel, así como Himne à l’amour, de M. Monnot, popularizado por Edith Piaf. El sabor caribeño de los venezolanos se dejó sentir en la pieza final: Toy contento, del dominicano Billo Frómeta, con arreglo de Jonathan Bolívar.
Los efusivos aplausos de los presentes obligaron al grupo volver a escena; primero los dos guitarristas hicieron gala de su virtuosismo interpretando la afamada pieza Tico-tico. Finalmente, el quinteto interpretó, en singular arreglo, el merengue Dolorita, de Luis Alberti, contagiando al público, que los acompañó con palmadas.
(Fotos de Francis Mesa)


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